Según un informe del Instituto Nacional de Estadística (INE) fechado en 2016, en España se producen casi 7 rupturas por cada 10 matrimonios. Este dato marca una tendencia peligrosa, ya que la cifra podría ser bastante mayor si atendemos a la principal razón que mantiene a las parejas unidas cuando el “amor se rompe”, la económica.

Según los expertos, la principal razón de las crisis de pareja son los hijos. La rutina que se instala en la relación tras haber formado una familia con hijos, y el paso de una relación en la que el centro de todo son los hijos en lugar de la pareja, es difícil de sobrellevar, aseguran. Y es que si se pierde el respeto, la admiración se olvida, y la amistad se complica.

Amigos “de verdad” hay pocos, y de hecho, la mayoría los podemos contar con los dedos de una mano; eso sí, los que quedan nos aportan una gran satisfacción. Los amigos son como hermanos mayores a los que admiramos profundamente, personas con las que siempre puedes contar. Que piensan parecido a ti, pero que también tienen su propio criterio, lo que te ayuda a ver las cosas desde otra perspectiva, enriqueciendo tu visión. A los amigos se les respeta y se les perdona todo, y más allá del tiempo que paséis juntos, este casi siempre es de calidad, porque siempre es un placer estar con ellos.

¿Y qué tal con tu pareja? ¿No sería genial tener una amistad en tu relación? Hay muchas personas que comenzaron como amigos, y después el contacto lo transformó en algo más. De hecho, para que una pareja se establezca de mutuo acuerdo, tienen que tener gustos, tendencias y objetivos comunes que los unan. Y claro que se puede estar en desacuerdo, para eso están las veladas con una copa de vino en la mano, la fantástica regla “Ganar-Ganar” en la que todos se sienten vencedores, o la famosa frase “Hoy por ti, mañana por mi”, que promueve la flexibilidad, la generosidad y el bienestar de la pareja.

En “Emoconciencia parejas” sabemos un poquito de esto, a través de nuestras sesiones de facilitación, eliminamos la “basura emocional” de cada uno de los interesados, y damos las pautas para lograr llegar a un acuerdo, si es lo que realmente quieren. El resto, lo dejamos en manos de cupido, para que la amistad, el respeto y la admiración por el otro, vuelvan a encender la mecha de la pasión que un día iluminó sus corazones.

Creo firmemente en este tipo de relaciones, y estoy convencido de que el Amor incondicional se puede instalar en una pareja, incluso que se puede extender más allá del “hasta que la muerte nos separe”. Pienso que es la relación que todos queremos, y que quizá tan sólo se trate de sentarse a hablarlo. Que si yo lo quiero para ti, y tú lo quieres para mi, seguro llegaremos a un acuerdo. Uno que genere el empuje y la energía suficientes para decidir priorizarlo en nuestra vida.

Texto original de Miguel Ángel Pérez Ibarra para Emoconciencia


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