Muchas veces escuché que las relaciones eran como las plantas, que había que regarlas y cuidarlas a diario, y aunque siempre estuve de acuerdo, lo cierto es que aproximadamente el 50% de mis conocidos, amigos y familiares con pareja formal, se han separado o divorciado, incluyéndome a mi en ese porcentaje. Y me temo que algunos de los que siguen juntos también se lo han planteado, sólo que la familia, los hijos, la economía o el qué dirán, pesan más que su “libertad”, aunque el separarse no la garantice.

Las razones que solemos exponer para justificarlo poco tienen que ver con la realidad. La verdadera razón por la que nos separamos tiene más que ver con nosotros mismos que con nuestras parejas, aunque en todas las relaciones las responsabilidades sean compartidas.

Para entenderlo, te voy a describir un ejercicio. Cuando las cosas empiecen a ir mal, busca un lugar tranquilo, uno en el que nadie te pueda interrumpir y sólo veas el mar, la montaña, el río o una bonita panorámica de la ciudad; entonces respira. Piensa en lo que te hace sentir mal de tu pareja, y toma conciencia de que lo estás sintiendo tu, en tu cuerpo, a pesar de que ni tu pareja ni cualquier otra persona que te la recuerde están ahí ahora…

Los sentimientos que te están produciendo malestar y haciendo tomar decisiones, son sólo tuyos, y de nadie más… Pero entonces ¿qué podemos hacer para cambiarlos si nos siguen a todas partes? La clave está en reconocer que son tuyos, y que los puedes dejar salir si respiras y te relajas al sentirlos. También ayuda mucho el hecho de que te ames pero, ¿cómo se hace eso? Pues fácil ¡Demostrándotelo!

Cuida tu cuerpo con una actividad física adecuada a tu edad y estado de forma, sólo tienes que asegurarte de que sea variada y que te suponga un desafío para que el cuerpo no se acostumbre. Lleva una alimentación saludable, la mayoría de personas dicen “comer bien”, y no me cabe duda, pero todos sabemos que tanto lo que comes como la cantidad que ingieres se refleja en el cuerpo en unos pocos meses…

Descansa, deja de pensar que la televisión te hace desconectar, los estudios al respecto indican lo contrario. Duerme las horas que te permitan rendir mejor, y una vez a la semana un poquito más, yendo a la cama antes de lo habitual. Y por último, relájate. Busca tu hueco diario para dar descanso a la mente, una técnica de relajación o meditar, servirán.

La gente que se cuida, entre las cuales me incluyo, tienen más energía, se sienten mejor consigo mismos y cada día se aman más. Y como las personas tenemos la misma capacidad de dar que de recibir, al poder dar más, también reciben más. Y todo eso se hace por una sola razón, por Amor a uno mismo…

Texto original de Miguel Ángel Pérez Ibarra para Emoconciencia

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