Aprovechando que hace unos días impartí una nueva edición del curso “La Magia de las Palabras”, hoy vamos a hablar sobre uno de los temas que más estuvimos trabajando, el concepto de evitación. Fritz Perls, el brillante neuropsiquiatra, psicoanalista y terapeuta Gestalt, insistía en la importancia de mantener nuestra atención en el momento presente, con la intención de darnos cuenta de aquello que sentimos a cada instante, justo lo contrario a lo que solemos hacer, ya que a más a menudo de lo deseable, evitamos sentir cualquier emoción o sentimiento que percibamos como desagradable”.

Perls, sostenía que el sufrimiento humano se basaba en la evitación del dolor “natural” al que la vida nos expone a lo largo de nuestra estancia en el mundo. En la actualidad, este es un conflicto de primer orden, ya que tenemos la costumbre de rellenar todo nuestro tiempo disponible con tal de evitar cualquier tipo de sentimiento o emoción “negativa”. Y es en este perfecto momento en el que nos viene fantástico recordar la famosa frase de Buda, que reza: “El dolor es inevitable, el sufrimiento es opcional”.

En mi opinión, además del miedo a perder lo que ya tenemos y el temor a no obtener lo que creemos necesitar, hay otras dos circunstancias por las que sufrimos innecesariamente. La primera, está relacionada con la gran cantidad de comodidades que tenemos hoy en día, nos hemos acostumbrado tanto a ellas, que cualquier pequeña incomodidad es vista como un paso atrás. La segunda, es la enorme influencia que la industria publicitaria ejerce sobre la forma de alimentarnos, vestirnos, y especialmente en nuestra manera de pensar y de vivir. Nos han vendido una “felicidad exterior”, concepto imposible en sí mismo, y nosotros se la hemos comprado.

Sea por estos u otros motivos, es evidente que hacemos todo lo posible por evitar el dolor, el cual confundimos erróneamente con sufrimiento, ya que nadie nos ha enseñado a distinguirlos. Y lo más interesante de todo, es que la evitación es también el origen de todas las obsesiones y adicciones que tenemos, grandes y pequeñas, legales e ilegales, desde las más comunes y conocidas hasta las más extrañas y retorcidas, todas ellas están relacionadas con la evitación del dolor. Sin embargo, cualquiera de ellas nos duele mucho más que la herida que pretendemos evitar, y de la cual no tenemos conciencia.

Quizá, este sea el momento de preguntarte cuales son tus obsesiones y adicciones más comunes… Y qué estás evitando con ellas…

Texto original de Miguel Ángel Pérez Ibarra para Emoconciencia


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