Está claro que el término “egoísta” tiene muy mala prensa, especialmente en los países latinos. Sin embargo, técnicamente todos lo hemos sido alguna vez, desde el primero hasta el último. Sólo hay que ver algunos de los adjetivos que representan lo contrario para darse cuenta: Altruista, solidario, filántropo, generoso, abnegado, desinteresado o caritativo. Así pues, y siendo honestos, ¿todo lo que hacemos tiene detrás alguna de estas intenciones? Porque de lo contrario somos unos egoístas… Curioso ¿verdad?

Vamos a hacer un esfuerzo para aclarar un poco más este tema, y es que me parece de lo más interesante. La definición de egoísta es: “Aquel que antepone el interés propio al ajeno, lo que suele acarrear un perjuicio a los demás”, y es a partir de la coma, en la segunda parte de la definición, donde la cosa se pone interesante. Creo que esa parte es la que produce más confusión en la gente. Y como suele ser habitual, los ejemplos son la mejor forma de comprenderlo bien.

Vamos a imaginar a un chico que vive solo, y que tiene una serie de hábitos y costumbres, en principio beneficiosos y saludables. Tiene un proyecto de vida y siempre desea el bien ajeno, respetando escrupulosamente la forma en que los demás han elegido vivir sus vidas. Aún en estas condiciones, aparentemente ideales para su propia felicidad, sus padres y vecinos piensan que debería tener pareja e hijos, tal y como ellos han hecho. Él, no está ni en contra ni a favor de ello, simplemente cree que aún no ha llegado la persona o las circunstancias ideales para que esto se produzca. Sin embargo le llaman egoísta, según ellos porque sólo piensa en él. Y aquí entra en juego la segunda parte de la definición vista anteriormente, ¿realmente su decisión acarrea un perjuicio directo a sus padres y vecinos? O simplemente ellos se sentirían más cómodos, a nivel interno, si la situación fuera como creen que debería ser, o como les gustaría…

Veamos un par de ejemplos más:

Una chica tiene un trabajo estable y bien remunerado, le gusta y es buena en lo que hace, además está bien vista a nivel laboral y social. Sin embargo, no se siente del todo bien, le gustaría hacer algo diferente y, de hecho, lo está buscando activamente. Y de nuevo, la familia no ve con buenos ojos el hecho de que se vaya de su actual puesto de trabajo, perdiendo seguridad, lo cual le frustra. Finalmente decide mantenerse en su puesto de trabajo, lo cual le acaba amargando la vida y pagándolo, precisamente, con las personas que le impidieron hacer aquello que soñaba. ¿Quiénes son los egoístas en esta historia?

Por último, imaginemos una pareja viviendo juntos, ambos intentan hacer las cosas lo mejor posible, y en general tienen una buena actitud. Sin embargo, una de las partes comienza a poner condiciones sobre cómo debe actuar la otra para que la primera pueda sentirse feliz en la relación, lo cual ya hemos visto que es egoísta. Y así se inicia el conflicto ¿qué deben hacer? Si alguno cede para contentar a la otra parte ¿lo hace por evitar el conflicto?. Seguir actuando del mismo modo podría ser una opción. Y como siempre existen alternativas, llegar a un acuerdo es lo ideal. Uno del tipo “hoy por ti y mañana por mi” funciona bastante bien en algunos aspectos, pero no en todos. Para el resto, una muy buena opción es dejar de exigirse mutuamente actuar de una manera u otra con la excusa de que, de lo contrario, no podrán ser felices… ¿O es que aún pensamos que la felicidad viene del otro?

Esto del egoísmo, me parece un tema apasionante, y de hecho, lanzo una última pregunta ¿quiénes son más egoístas? Los que hacen cosas por ellos sin perjudicar a otros, o los que exigen a los demás hacer las cosas que ellos quieren, en el momento que desean y de la forma que les gustaría. Padres, parejas, hijos o hermanos, antes de pedir, comenzad a dar, ese es el verdadero Amor…  😉

Texto original de Miguel Ángel Pérez Ibarra para Emoconciencia


4 comentarios en “Egoísmo”

  1. He encontrado este post buscando la palabra que defina a «la persona que antepone sus intereses personales», sin más, sin coletillas como «acarrear perjuicios».

    También me gustaría encontrar la palabra que defina a un altruista «cuyas acciones acarreen perjuicios a terceras personas», que las hay.

    Seguro que todos conocemos alguna persona que se conduce de manera desinteresada intententando procurar el bien a los demás, sin conseguirlo (más bien lo contrario), y la calificamos de altruista.

    1. Hola, si una persona hace por ayudar y, por incompetencia, daña, no deja de ser altruista. Como mucho, se le podría catalogar como irresponsable, si es que consciente de que lo es. Leyendo entre líneas, creo que estás hablando de alguien concreto, y quizá puedas poner a modo de «ejemplo», cual ha sido su proceder, así todos aprendemos y quizá pueda ayudarte de forma más específica, gracias por tu comentario.

      1. No estaba pensando en nadie en particular, simplemente escudriñaba la otra parte de la moneda.

        Quizás la asertividad, donde se anteponen nuestras necesidades, se acerque a ese concepto restringido o positivo del egoismo que busco. Pero al estar íntimamente ligado a la comunicación, precisando la justificación de los actos, sobrepasa la simple actitud y coarta la libertad.

        1. En mi opinión, en el contrario del altruismo (que sería la acción de ayudar a los demás), estaría el egoísmo (el que se ayuda sólo a sí mismo). Sin embargo, el limite entre egoísmo y respeto hacia uno mismo (como en la asertividad), está compuesto por una línea muy fina que se inclina hacia un lado u otro según quien la juzgue.

          Es cierto que puedes dar un pescado en lugar de enseñar a pescar, y que eso puede considerarse altruista y contraproducente al mismo tiempo; sin embargo, estamos hablando de juicios en perspectiva temporal, y no creo que haya mala intención en eso, tan sólo es una simple causa-efecto.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

CAPTCHA


Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Ir arriba