En consulta oigo mucho la frase “me falta autoestima” como algo particular, cuando todos la experimentamos. No tener Amor propio, sentirse inseguro o débil, ser desconfiado o muy tímido; todo implica lo mismo, “No me Amo”. Cuando nos sentimos así, existen dos autopistas principales por las que transitar y, ambas, son de peaje.

La primera viaja al victimismo, lo cual lleva a regocijarse en la desgracia y el sufrimiento propio, justificando así nuestras acciones e infelicidad. La segunda conduce a la soberbia, esforzándonos en demostrar lo que valemos en un acto contradictorio, nos comportamos como si tuviéramos Amor, pero actuando desde el miedo. Ambas representan la pérdida de contacto con lo que somos en realidad, con el Ser, lo que nos genera la necesidad de que otros nos valoren.

Amarse evita el peaje, elimina obstáculos y vuela directo a destino. Así que, préstate atención y haz todas las cosas que te hacen sentir bien, siempre que respeten la libertad de terceros. Y aunque fácil suena, difícil es, más no intentarlo representa el único y verdadero fracaso.

“La soberbia no es grandeza sino hinchazón, y lo que está hinchado parece grande pero no está sano” San Agustín

Texto original de Miguel Ángel Pérez Ibarra para Emoconciencia

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