El bienestar está asegurado si ayudamos a otros por una buena razón…

Una buena razón para vivir, eso es lo que todos buscamos; una razón que rellene ese vacío que nos visita de vez en cuando; que le otorgue sentido a nuestras vidas y nos empuje a levantarnos por las mañanas. Una razón para seguir realizando nuestro trabajo más allá del dinero que nos retorne; para continuar la senda que nuestra familia nos marcó como apropiada. Todos necesitamos una buena razón para seguir aceptando las condiciones que la sociedad nos impone; y contra las que, a menudo, nos rebelamos sin valor para cambiarlas.

Y todo ello, sin querer darnos cuenta del paradigma en el que estamos inmersos, uno que todos conocemos y reconocemos a poco que pensemos en ello, pero que solo unos cuantos se atreven a cambiar. Y es que el Amor que no sientes adentro lo buscas afuera, donde nunca lo vas a encontrar. Allí en el exterior sólo recibirás migajas, sombras de un amor menor, comparado con el que puedes obtener interiormente.

Y entonces ¿cómo conseguirlo? ¿cómo encontrarlo? Como decía Rumi: “Tu tarea no es buscarlo, sino encontrar dentro de ti todas las barreras que has construido contra él…”. ¡Literalmente! Tratarse bien internamente y a diario es un principio básico, algo sin duda efectivo, aunque para muchos también difícil, pues el auto-sabotaje lo tenemos muy bien integrado.

Otra forma de cosechar Amor, es actuar afuera conscientemente y en favor de otros. Bien es sabido que venimos a dar servicio a nuestros iguales; y que ha quedado demostrado que ayudar sin esperar nada a cambio es una de las acciones que más satisfacción y plenitud nos otorgan.

Entonces ¿a qué esperamos? ¿Cuánto tiempo vamos a seguir usando nuestro tiempo y recursos en lo que nos hace infelices? ¿Cuánta energía estamos dispuestos a invertir para continuar la senda de otros que tampoco se sienten bien?

Encuentra tu razón para vivir, para sentirte pleno, para levantarte por las mañanas y seguir trabajando con más o menos retorno económico pero con mayor satisfacción. Encuéntrala adentro cuidándote o, afuera cuidando de terceros, pero hazlo desde el para qué adecuado, que es sentirte cada vez mejor a través del cuidado y bienestar que puedes proporcionarte a ti y a otros, más la gratitud que recibes por ello a cambio… 😉 

Texto original de Miguel Ángel Pérez Ibarra para Emoconciencia


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