Reconocer, es sólo el primer paso para tu mejora personal…

¡Cambiar, cambiar y cambiar…! Pero ¿cómo? Supongo que esa será una de las preguntas que más se formule la gente. El crecimiento personal es igual a constante evolución, algo que nunca termina, concepto que en sí mismo acaba por desconcertar a la mayoría de las personas. Nuestra mente tiene una tendencia natural a “cerrar círculos”, a finalizar cosas, a poner fecha de caducidad a metas y proyectos, de hecho, es una de las máximas de cualquier proceso de coaching; y con razón…

Sin embargo el crecimiento personal es, más que un objetivo o meta, un compromiso con nosotros mismos, un estilo de vida basado en el darse cuenta (Reconocer), en desapegarse de personas, cosas y circunstancias (Aceptar) y, por último, en realizar cambios constantes de actitud y conducta (Actuar). Decir cual de los tres pasos es más importante o complejo sería generalizar, ya que todos son necesarios, dependerá de cada persona, de su nivel de conciencia, del trabajo que haya realizado anteriormente, etcétera.

Lo que sí sabemos con certeza es que, hasta que no hayamos instaurado un nuevo hábito en nuestro vida, automatismo que suponga cero esfuerzo, no se habrá realizado ningún aprendizaje y, por lo tanto, no habremos logrado verdadero crecimiento personal, por mucho que hablemos de ello. Ahora, vamos a explicar un poco más estos tres pasos…

Si no sabes que tienes algo que cambiar, nunca lo harás. Esta obviedad sirve para todos, aunque sea muy pobre como excusa, ya que sólo hay que mirar un poquito hacia dentro o hacia afuera para saber lo que nos molesta de nosotros mismos, de otros o de lo que ocurre en el mundo; y teniendo en cuenta que todo es un reflejo o proyección de nuestro interior, tienes mucho donde elegir y por donde empezar.

Por ejemplo, aceptando a personas y situaciones de tu vida que te disgustan, tu familia, tu situación laboral y económica, el donde vives, la gente con la que te rodeas, o “lo mal que está el mundo…”. Aceptar no implica maltratarse manteniendo una situación insostenible o auto-impuesta. Si tienes una piedra en el zapato, lo primero será quitársela para andar con comodidad, ya tendremos tiempo más adelante para iniciar el camino. Eso sí, realiza cambios para que ninguna otra piedra vuelva a entrar en tu flamante calzado nuevo, no vaya a ser que te estés encariñando con los obstáculos…

Por último, tenemos la necesidad de actuar, que volviendo al ejemplo anterior sería el de quitarse la piedra y echar a andar. Este, que en teoría parece el más sencillo de los tres pasos, para muchos acaba siendo el más complejo. Recuerda que somos seres de costumbres, llámalo lealtad familiar, educación, normas sociales o respeto hacia los demás; pero ahora, lleva todo esto hacia tu interior, ¿donde está la lealtad hacia ti, el ser educado contigo, el respetar tus propias normas? Quizá, esta sea la clave para llevar a cabo los tres pasos…

Texto original de Miguel Ángel Pérez Ibarra para Emoconciencia


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