¿Qué es lo más importante para ti? Ante una pregunta general como esta, algunos me podéis contestar que la familia, otros que alcanzar la felicidad, para unos cuantos podría ser el trabajo o que no les falte el dinero, y para otros tantos la salud. Y es que según a quién le preguntes, la edad que tenga en ese momento, sus circunstancias personales e incluso su estado emocional, podrías obtener diferentes respuestas…

Por ejemplo, para un niño de 4 años quizá lo más importante sea la hora en la que su madre lo recoge del jardín de infancia; para un adolescente de 13, puede que tenga que ver con llegar al siguiente nivel en su videojuego favorito; para un muchacho de 18, que llegue la hora de besar a su pareja; para un adulto de 40 el llegar a fin de mes, y para un anciano de 80 que su familia esté bien y que la salud le siga respetando.

Entonces ¿qué es lo importante? Yo te voy a dar mi opinión, lo más importante eres tú. Más allá de tu edad, circunstancias o estado emocional, tú eres lo más importante. ¿Y cual es mi razón para pensar así? Pues fácil, el cómo percibimos las cosas viene determinado por cómo nos sentimos en cada momento. Si estás contento y feliz, eso es lo que transmites, desde esa emoción valoras a las personas y circunstancias, y a partir de esa percepción generas tu realidad. Porque nos guste o no, siempre somos consistentes en algo, y es en la manera en que pensamos y actuamos en función de cómo nos sentimos…

Esto implica que muchos de los conflictos que afrontamos en nuestras vidas, y gran parte de los problemas que llegamos a tener, estén relacionados con las valoraciones erróneas que hacemos de personas y situaciones desde aquello que sentimos, que por desgracia normalmente es miedo, tristeza o enfado. Luego tiene mucho sentido que cuidemos de nosotros mismos a diario, ya que el objetivo es mantenerse el mayor tiempo posible feliz. De este modo, comenzaremos a valorar mucho más todas las cosas buenas que ya tenemos en la vida, y en consecuencia, a relativizar literalmente cualquier situación conflictiva que se nos presente.

Y basándome en una de las definiciones del budismo sobre lo que significa amar, que lo describe como “desearle la felicidad al otro”, yo me siento feliz pensando que lo mejor que me puede pasar es que tú también lo estés. Luego, lo que de verdad me importa, eres tú…

Texto original de Miguel Ángel Pérez Ibarra para Emoconciencia

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