Para mí, lo más importante de las acciones que emprendemos no está en el efecto que producen, ni en sus consecuencias directas o indirectas. La clave está en la toma de conciencia, en el “desde donde” las hacemos. No es lo mismo hablar desde la admiración que desde la envidia, ir a trabajar como una obligación o con ganas y alegría, jugar con tus hijos sintiendo a tu niño interior que hacerlo desde el cansancio y el fastidio.

¿Alguna vez te has preguntado desde donde haces las cosas? Creo sinceramente que una respuesta afirmativa es clave para tener experiencias plenas y felices. Quizá te sirva como un nuevo punto de vista en el que apoyarte la próxima vez que vayas a realizar alguna acción.

Desde la perspectiva del Mindfulness (conciencia plena del momento presente), existen tres modalidades de acción despierta, la aceptación, el disfrute y el entusiasmo, por ese orden. No se puede llegar a la tercera sin pasar antes por las dos primeras. La aceptación implica no juicio del “ahora”, independientemente de lo que tengamos entre manos en ese momento. El disfrute supone añadirle alegría al quehacer cotidiano. Y por último, el entusiasmo, que se refiere la proyección de toda tu energía en lo que estás haciendo, es decir, poner todo tu Amor en movimiento. Es un estado que, cuando lo experimentas, quieres repetir, y la gente que lo ha compartido contigo, revivirlo. Pruébalo y me cuentas…

Al bien hacer jamás le falta premio. (Miguel De Cervantes)

Buscando el bien de nuestros semejantes, encontramos el nuestro. (Platón)

Texto original de Miguel Ángel Pérez Ibarra para Emoconciencia.

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