Ya hace tres años que tomé una de las decisiones más importantes de mi vida. Sin duda era un reto complejo, aunque también muy meditado. El periodo de tiempo inicial que me había planteado para lograr el objetivo, era de 3 meses, tiempo más que suficiente pensaba yo. La buena noticia es que finalmente lo conseguí, la no tan buena, o sí, es que tardé un poco más del triple del periodo estimado, diez meses para ser exactos. Y por si no lo has deducido ya por el título de este post, la meta final, era decir la verdad, siempre…

Fácil ¿cierto? Pues por un lado sí, y por otro no tanto. Como todos los objetivos que nos proponemos, además de la decisión firme o determinación para alcanzarlos, se requieren tres actitudes: Disciplina, Perseverancia y Paciencia. Por fortuna, las dos primeras ya hace algún tiempo que las domino, y en relación a la tercera, cada vez me siento más cerca de ella. Durante esos diez meses que me llevó lograrlo, me di cuenta de algunas cosas interesantes… Entre ellas, que mentimos mucho más de lo que creemos, y a menudo, para ocultar muchos de nuestros defectos, y también, algunas de nuestras virtudes.

Es curioso, y es que aunque ya lo haya logrado, continúo aprendiendo de ello. Observo como la gente continúa mintiendo casi sin darse cuenta, y cómo a través de la verdad muestro mis vulnerabilidades con más facilidad, lo que al contrario de lo que se suele pensar, nos hace más fuertes y seguros, dudando menos a la hora de tomar decisiones.

Y llegados a este punto, quizá te estés preguntando ¿pero para qué? Y existen tantas buenas respuestas a esa pregunta, que me seguramente llevaría otro post completo el describirte todas. Pero te voy a dar una que, para mi, es bastante buena. Y es que como decía Ghandi, “Si piensas, hablas y actúas desde la verdad, vivirás en coherencia”, desde la cual es mucho más sencillo sentirse feliz. Hablar con la verdad por delante te ayuda mucho a pensar lo correcto, lo que facilita bastante que actúes del mismo modo. Pensé que por algún sitio había que empezar, y ese fue mi comienzo.

Te invito a reflexionar sobre ello y, ahora que estamos al principio de un nuevo ciclo, a proponerte algún reto que también sea para siempre, te lleve el tiempo que te lleve. Y es que tanto al inicio, como durante, e incluso cuando alcances tu objetivo, te espera una gran satisfacción, un buen puñado de regalos y sorpresas en forma de aprendizajes y de toma de conciencia.

Texto original de Miguel Ángel Pérez Ibarra para Emoconciencia


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