Lejos de pretender hacer apología religiosa o cualquier cosa que se le parezca, hoy me gustaría escribir sobre lo que denomino “Mis momentos con Dios”, es decir, los minutos que cada día destino a estar conmigo mismo. Un tiempo de verdadera renovación interior, meditando o acallando mi mente para conectar con la paz y la gratitud atrapadas en cada instante presente.

Hace mucho leí que todo lo que existe forma parte de aquello que algunos llaman Dios, incluidos nosotros mismos, también que Dios es Amor. Así pues, más allá de tu género, raza, condición social u origen, representas lo mismo que yo y, por lo tanto, vaya por delante mi mayor respeto por aquello que, a menudo sin saberlo, personificas… Amor en acción.

Y es que, SER, ya es un regalo; por eso te invito a que te compartas contigo mismo, a que tomes un sorbito de ti cada día. Con práctica y paciencia te lo agradecerás, y cuanto más conectes con tu gratitud, mayor será tu semejanza con aquello que simbolizas, llámalo Dios, Amor, Universo, Energía o simplemente Conciencia.

Albert Einstein escribió: “Hay dos formas de ver la vida: una es creer que no existen milagros, la otra es creer que todo es un milagro.” ¿De qué forma sientes tú la vida? Yo desde luego soy de los segundos, lo sé solo con verte…

Texto original de Miguel Ángel Pérez Ibarra para Emoconciencia

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