La mayoría de nosotros estamos contentos con lo que tenemos, sin embargo, rara vez lo recordamos, y mucho menos lo decimos. Casi todos hemos conseguido muchas de las cosas que queríamos, como un coche, un trabajo, una pareja, o formar una familia; aunque a menudo nos olvidamos de eso, de que lo queríamos. El caso es que nos alegramos muy poco de todo lo que ya tenemos, como si una vez logrado perdiera su valor. No se, a veces pienso que se nos ha olvidado celebrar…

Después de observar a mucha gente, e incluso a mi mismo, me doy cuenta de que casi nunca hablamos de nuestros logros, de nuestros éxitos y cimas conquistadas. Y cuando lo hacemos, es por pequeños periodos de tiempo, más como una anécdota que como lo que son, razones para celebrar, sonreír y disfrutar con nuestros familiares y amigos. Es como, si lo que hiciéramos, nunca fuera suficiente, no mereciera ser contado, o peor aún, que seamos nosotros mismos los insuficientes.

El hábito de no disfrutar y celebrar lo que ya tenemos, puede estar relacionado con las expectativas que nos creamos, normalmente más altas de la cuenta. También como consecuencia de no haber definido más específicamente los objetivos que nos marcamos hace tiempo, lo que de verdad queríamos para nosotros. O simplemente por no haberlo visto y experimentado en casa cuando éramos pequeños. El caso es que no tenemos la costumbre de agradecer, y cuando lo hacemos, es con la “boca pequeña”, después de una pérdida importante, o tras la noticia de una desgracia de esas que te marcan el día.

Sé que muchos creen que hasta que no consigan ese otro trabajo, ese último reto, o ese dinero que tanto les falta, no van a tener la tranquilidad suficiente para sentir gratitud, y si así lo creen, así será… Sin embargo, se están perdiendo gran parte del placer que nos regala la vida, el momento presente de los pequeños detalles, y uno de los sentimientos más bonitos que se pueden experimentar.

Quizá hayas escuchado alguna vez que la gratitud es el alimento del alma, o que tiene una estrecha relación con la humildad, pero cuando la sientas en todo su esplendor, no te cansarás de buscarla, y mucho menos de sentir el increíble bienestar que te produce esa experiencia a la que llamamos agradecimiento.

Suerte es saber agradecer lo que se tiene, de camino hacia lo que se quiere…” Miguel Ángel Pérez Ibarra

Texto original de Miguel Ángel Pérez Ibarra para Emoconciencia


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