A pesar de su importancia, hay mucho desconocimiento sobre la gran diferencia existente entre la lógica mental y la lógica emocional. La lógica mental es la que más usamos, y es la mejor herramienta que podríamos tener para resolver todos nuestros problemas. Nos ayuda en prácticamente cualquier situación cotidiana, y también en esos momentos en los que las circunstancias se nos complican muy mucho. Rara vez se cansa, y nada más levantarnos por la mañana ya está funcionando. Sin darnos cuenta, la estamos usando cuando caminamos por la calle, conducimos un vehículo, desempeñamos nuestro trabajo o cuando realizamos cualquier tipo de planificación, ya sea esta a corto, medio o largo plazo.

Sí, definitivamente la lógica mental es una maravilla. Es fácil de usar y casi siempre está trabajando en segundo plano, sin nuestra intervención, y todo con la noble intención de automatizar procesos que nos hagan la vida más cómoda y sencilla. Además, viene programada de serie, y por sí sola selecciona y memoriza experiencias importantes que vivimos a diario, con el fin de evitarnos problemas en el futuro. Y como todas las habilidades, también se puede entrenar de forma consciente, las personas que tienen el hábito de planificar su día, los que leen habitualmente, resuelven enigmas o escriben poesía haciendo un uso intensivo de las palabras, la suelen tener más desarrollada que el resto.

Sólo tiene un defecto, y es que su rendimiento baja dramáticamente cuando una emoción no adaptativa nos está afectando, hasta el punto de bloquearse totalmente. Lo que en la práctica significa dejarnos inoperativos, provocando que tomemos decisiones totalmente erróneas o, peor aún, logrando que no tomemos ninguna. Llamamos “emociones no adaptativas”, a aquellas reacciones físicas que nos hacen sentir algo desagradable, de sutil a intenso. Cuanta mayor sea la intensidad de la emoción no adaptativa que nos afecte, mas grande será el bloqueo experimentado por la lógica mental. En resumen, que las emociones y sentimientos que experimentamos al tener un problema, tienen el “poder” de alterar el funcionamiento de nuestra lógica mental, hasta el punto de convertirse en algo mucho peor que el propio problema.

Por su parte, la lógica emocional tiene una función aparentemente más sencilla, pero no por ello menos útil. Y es la de avisarnos de cómo nos sentimos en función de la información que la lógica mental procesa a cada momento. Es una parte muy importante dentro del proceso de toma de decisiones, tanto, que sin su intervención nos sería imposible tomarlas. Nunca descansa, de hecho, cuando dormimos está más activa que nunca, funcionando dentro de los procesos asociados a la mente no-consciente. Da soporte a la ética, a la moral, a la honestidad y a la integridad de todo Ser humano. Y por encima de todo, en la que suelo calificar como su función más valiosa, ejerce de “brújula emocional”, la cual nos indica cuando estamos pensando, decidiendo o actuando de la forma más correcta para nuestro propio bienestar interior, el cual no siempre coincide con el exterior.

En definitiva, la lógica emocional es la lógica del corazón, la del Amor y las decisiones emocionalmente inteligentes. Y aunque en un momento dado no te parezca que su elección sea la más conveniente, hazle caso, porque ella no decide en función del egoísmo, del tiempo o de las prisas, y siempre sabe cual es la mejor elección para todas las partes. Nuestra lógica emocional siempre nos está susurrando amorosa y pacientemente, aunque en ese momento tú no la escuches, o no la entiendas…

¡El Amor siempre es el camino correcto, y de todo lo que pasa, siempre es lo mejor…!

Texto original de Miguel Ángel Pérez Ibarra para Emoconciencia


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