Tanto en el pasado como en el presente, todos nos sentimos inspirados por las actitudes, valores y corrientes de pensamiento que algunas personas han logrado instaurar en sus vidas. Gente como tú y como yo que, por distintas razones, nos han influenciado positiva o negativamente y de una forma más o menos consciente. Pueden ser familiares y cuidadores, amigos o personajes públicos, reales o ficticios, a los que admiramos y tenemos la tendencia de imitar.

Esto en sí mismo, no es ni bueno ni malo, sólo hay que tener en cuenta las razones por las que estas personalidades despiertan nuestra admiración, y cual es su nivel de influencia sobre nosotros. De lo contrario, corremos el riesgo de perseguir metas y objetivos muy alejados de nuestras necesidades personales, dando prioridad a la visión que otros tienen de la vida, y dejando a un lado las propias.

Por otro lado, podemos encontrarnos con gente que hablan a menudo de las personalidades que les influencian e inspiran, y sin embargo rara vez piensan o actúan como ellos. En el fondo no representan una verdadera influencia, ya que no hay un plan de cambio y mejora a medio o largo plazo. Alaban sus actitudes, pero sólo como parte de un tema de conversación, lo cual no te mejora por sí mismo, aunque tampoco te hace daño…

Hoy en día vemos en televisión a muchos “famosos” cuya única aspiración es participar en todo tipo de concursos y programas de dudosa calidad, personas que se hacen conocidas de la noche a la mañana, y que vuelven a caer en el olvido tan pronto como aparece otros para sustituirles. Sólo buscan el dinero fácil y la atención que ellos mismos se niegan.

El Ser humano ha logrado grandes cosas a lo largo de su historia, así que todos tenemos muchas personas en las que poder inspirarnos para emprender un camino de cambio que nos haga mejores. Te invito a buscar, y a encontrar, una o más influencias positivas en tu vida, y que a partir de ahí, te marques una hoja de ruta para seguirla y alcanzar tus metas. Ya sabes que una de las máximas de Emoconciencia es, mantener siempre, una gran “Actitud de Mejora Constante”.

Texto original de Miguel Ángel Pérez Ibarra para Emoconciencia


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