Modifica tu perspectiva para cambiarlo todo…

Todos hemos sentido un vacío interior en algún momento de nuestras vidas, lo sé porque personalmente he comprobado muchas veces cómo en ese vacío se gesta el miedo, el mismo que nos lleva a realizar juicios, a experimentar conflictos y a crear las resistencias que proyectamos hacia todo lo externo; lo que finalmente acabamos percibiendo como desagradable en nuestro propio cuerpo. ¿Has tomado ya conciencia de este sorprendente ciclo? Todo empieza y termina en ti mismo. Y es que aunque no lo creas, los conflictos los generamos nosotros, somos co-creadores de esta realidad, y ese es nuestro aprendizaje.

Vamos a hacer un símil, imagina un vaso, este podría ser de cristal, de plástico o quizá de cerámica, elígelo tú, al fin y al cabo sólo hablamos de una de las propiedades del vaso, aunque para nosotros es algo muy importante. Las personas solemos decir “Yo soy pesimista”, negativa, vanidosa, nervioso, etc. Sin embargo, al contrario que en el vaso, estas no son propiedades sino características que, a su vez, son consecuencia de una forma de pensamiento, actitud y conducta, y que por supuesto son modificables.

Pero sigamos con nuestro símil… En principio el vaso no tiene nada dentro, y esta circunstancia suele crear dos opiniones, unos pueden decir que el vaso tiene espacio, y otros que el vaso está vacío. Y ambas afirmaciones son correctas, pero quizá sin saberlo, tienen perspectivas muy diferentes; no en lo que se ve, sino en lo que se siente. Tanto el vaso vacío como el que tiene espacio, se puede rellenar con agua, vino, cerveza, arena o cualquier otra cosa, sin embargo en las personas funciona de forma diferente.

En nosotros, el vacío se percibe como oscuridad, frialdad y limitación, algo peligroso que te puede dañar o un lugar donde la vida es imposible. Hay quién lo experimenta como una soledad inconsolable, aunque siempre esté con mucha gente, y también como un pozo o agujero negro que se lo traga todo, imposible de rellenar, en especial cuando lo intentamos hacer con energías que proceden de lo externo, otras personas, objetos o experiencias.

El espacio por el contrario, se percibe con más luz y alegría, ¿a quién no le gusta tener mucho espacio para jugar o una casa más grande? El espacio te da más opciones de hacer cosas, y de que ocurran cosas. Más posibilidades de que se den otras situaciones y nuevas oportunidades, ya que si hay espacio es porque has limpiado lo que ya no sirve en tu vida, ¡y qué importante que es esto! El espacio también te da muchas más probabilidades de obtener aquello que deseas, porque cambiar la perspectiva implica “un nuevo enfoque”, es decir, captar mucha más información de la que antes podías percibir conscientemente.

Si eres consciente de que tienes un vacío interno, te invito a cambiar tu perspectiva. Y si no sabes como, en Emoconciencia somos especialistas en eso y te podemos ayudar personalmente. Además, en nuestro instituto nos adaptamos a tu nivel, a través de una larga lista de talleres experienciales con los que ayudarte en tu evolución personal, todos con simples “paso a paso” con los que practicar en tu día a día.

Texto original de Miguel Ángel Pérez Ibarra para Emoconciencia


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