Es evidente que cada vez hay más contaminación, especialmente en las grandes urbes, donde el nivel de contaminación general es más que palpable. Cada vez somos más los habitantes en este planeta, y nuestra capacidad para contaminar no para de aumentar…

A más personas contaminadas, más se degrada el sistema, y es obvio que los gobiernos no hacen mucho por frenar esta escalada, seguramente porque tienen otros intereses políticos y económicos. Sin embargo, la realidad objetiva es que la contaminación actual está alcanzando niveles insospechados, y desde ya, debería ser una prioridad de todos los gobiernos el atajarla, y no sólo en España, también en el resto de países.

La buena noticia, es que cada vez son más las personas que se dan cuenta del alto nivel de contaminación al que están expuestos, y están empezando a realizar algunos cambios en sus actitudes y conductas. Pequeños actos, que de ser imitados por otras personas, podrían servir para mejorar la salud de nuestro planeta. Y es que estoy absolutamente convencido, de que el origen de la mayor parte de los conflictos actuales es, la contaminación emocional.

Basta con salir a dar un paseo por la calle, y mirar las caras de las personas con las que nos cruzamos. El miedo, el enojo, la soberbia o el victimismo están tras cada esquina, en cada calle. El problema es que los niños aprenden por imitación, y la mayoría de los padres, cuidadores y profesores, que son los que más los influencian, también están contaminados. La mayor parte de la gente no es consciente de su nivel de contaminación, y el resto, no hacen todo lo que podría para mejorarlo, quizá porque tengan otros intereses personales y económicos, igual que los gobiernos a los que votan.

Menos mal que ya es Navidad y que me encanta, y es que cuando salgo a pasear en estos días festivos, percibo cierto alivio y alegría en las personas con las que me cruzo, quizá sea la esperanza de que el próximo año sea mejor, o quizá sólo se trate de mi imaginación, las de alguien que ama la vida y a las personas que la enriquecen. Yo por si acaso, voy a seguir intentando mejorarme a mí mismo, ser un ejemplo para cada vez más personas, y a ser posible, contagiarles del Espíritu Navideño.

Texto original de Miguel Ángel Pérez Ibarra para Emoconciencia


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