Hemos escuchado tanto lo difícil que resulta tener paz y alegría, que nos lo hemos creído. Crecemos en un entorno familiar y social donde lo negativo es “lo normal”, y la gente positiva, en contra de la tendencia general, bichos raros. Y es que tenemos tanto miedo, que parece aterrarnos la idea de sentirnos bien, descartando cualquier práctica que nos acerque a ello.

El pensamiento justificado, que viene del ego, nos repite sus razonamientos para mantenernos en el mismo lugar, juzgando, quejándonos, evitando cambios y riesgos, sin aprendizaje y, por lo tanto, sin esperanza. Entendemos que el deporte tres veces por semana es saludable, y sin embargo, nos cuesta entender que se puede y se debe hacer lo mismo con nuestra mente…

Meditar, practicar relajaciones, dedicar unos minutos a repasar la jornada, observar y corregir errores, planificar un día siguiente donde comportarnos de forma más amorosa, comprensiva, paciente, empática y cariñosa. Pero sobre todo, un día donde nos sintamos más orgullosos de nosotros mismos… Y es que cada día, tienes una nueva oportunidad de elegir paz y alegría.

“Los errores del ayer son los aprendizajes del ahora, renuncia a tu pasado y al hábito de extenderlo a tu presente” Inspirado en UCDM

Texto original de Miguel Ángel Pérez Ibarra para Emoconciencia

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