Vamos a dar por hecho que todos tenemos un plan personal de nuestro día a día con fechas y horarios. Algo así como programarnos en función a las tareas cotidianas, trabajo, familia, ocio y descanso. Si ya lo tienes ¡enhorabuena!, de lo contrario, este es un buen momento para comenzarlo, al fin y al cabo, si tienes tiempo para leer esto, también lo tienes para tu plan…

Vamos a dar por hecho que en tu plan diario, has incluido alguna actividad física, tiempo para meditar o relajarte, y algunos minutos de diversión para compensar tus esfuerzos. De lo contrario, el día se te va a hacer muy largo, llegando a su final con poca energía (mal humor). Y cuando uno está mal se preocupa, y comienza a sentir un vacío… Y la necesidad de llenarlo.

Vamos a dar por hecho que en tu calendario de planificación tienes bien anotadas metas y objetivos a corto, medio y largo plazo. Lo cual te proporciona los estímulos y la motivación (energía) necesaria para experimentar una vida con sentido. Y recuerda que uno de tus más importantes objetivos sea simplificar tu vida, es decir, tener cada día menos necesidades.

“El impostor es el hábito de pensamiento que, aliado con la pereza, nos convence para seguir complicándonos la vida.”

Texto original de Miguel Ángel Pérez Ibarra para Emoconciencia

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