Supongo que todos estamos de acuerdo en que el pasado ya no existe, que se trata de un tiempo que ya pasó y que, evidentemente, no volverá. Por tanto, es obvio pensar que no podemos cambiar nada de lo que hicimos o dejamos de hacer durante ese periodo de nuestras vidas, aunque sí recordar los eventos que nos sirvan de experiencia y aprendizaje.

Supongo que también coincidimos en que el futuro aún no existe, que se trata de un periodo de tiempo no presente y que, por tanto, es imposible actuar en él. Como mucho, podemos planificar con cierta antelación lo que suponemos ocurrirá, aunque tampoco sea muy recomendable, ya que es fácil generar falsas expectativas que luego nos hacen sufrir.

Sin embargo, una cosa es dar por hecho todo esto como parte de un conocimiento común, y otra muy distinta comprender e integrar dicha información llevándola a la práctica… Y es en este punto donde casi todos acabamos “fallando” (si es que lo intentamos alguna vez), y precisamente en lo más importante, en el instante en el que hay que pasar a la acción…

Podemos leer o escuchar a gurús, ver documentales o películas, e incluso asistir a talleres o cursos que nos aporten ese plus que creemos necesitar para ponernos en marcha y realizar un verdadero cambio en nuestras vidas. Pero si luego, a la primera dificultad, caemos en las garras de la pereza, de poco habrá servido todo ese tiempo, dinero y esfuerzo invertidos.

La información es poder siempre y cuando le demos un buen uso, de lo contrario puede convertirse en arrepentimiento por lo que dejamos de hacer. Siempre digo que es fácil ponerse, no tanto mantenerse, y como me gustaría verte feliz, te invito a iniciar hoy mismo alguna práctica que te convierta en mejor persona, si tienes dudas, pregúntame cómo…  ; )

Texto original de Miguel Ángel Pérez Ibarra para Emoconciencia

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