Independientemente de la idea que te hayas podido hacer sobre mi leyendo mis artículos, yo también tengo días regulares. Ayer precisamente lo comentaba con un amigo terapeuta al que visité para tratarme, algo que me gusta hacer un par de veces al mes, pues soy un convencido de que los que ayudan a otros también precisan de ayuda…

Vas limpiando situaciones de tu propia vida, y también de las ajenas, y nada más terminar con una, aparece otra nueva, son nuevos desafíos que afrontar y, por supuesto, nuevas situaciones de las cuales aprender…

Cuando me encuentro regular, me siento a meditar o a relajarme, y me escucho… Oigo las frases de mi ego que justifican aquello que siento, como si fuera alguien que está en consulta desahogándose… Y comienzo a preguntar, y a responder… Ya que estoy seguro de que toda respuesta está dentro de nosotros, al fin y al cabo todo lo que piensas y sientes también se produce adentro.

Y este es el concepto que me gustaría transmitirte hoy. El principio de correspondencia reza “Como es adentro, es afuera…”, que en esencia viene a decir que lo que está ocurriendo afuera es un reflejo de lo que ocurre dentro de ti. O viéndolo desde otra perspectiva, si quieres conocer tu realidad interna, observa lo que ocurre a tu alrededor…

Es una frase tan simple y perfecta que, como suele ser habitual, el ego se niega a entenderla…

Es algo de lo que podríamos hablar durante horas, y que aún así nos costaría entender. Voy a ponerte un par de ejemplos simples que te ayuden a asimilar este principio con más facilidad, y que a su vez incluyan algunas de las claves para su comprensión.

Cuando experimentas una situación, la juzgas de forma automática como positiva o negativa, y la percibes en el sentido que tus experiencias previas te permiten. Esto significa que si tienes 2 años y tus hermanos mayores discuten elevando la voz, probablemente te asustes y lo vivas como algo negativo (miedo), ya que desconoces lo que ocurre por no haberlo experimentado con anterioridad… Sin embargo, presenciar la misma situación a la edad de 30 años, puede cambiar sensiblemente tu percepción de la situación y el juicio que realizas.

Por lo tanto, las situaciones y circunstancias nos producen sentimientos resultado de nuestros pensamientos y juicios previos. Luego los sentimientos están adentro, y las situaciones y circunstancias están afuera, sin excepción. Si comprendes esto, tu razonamiento lógico te llevará al siguiente escalón, el cual implica asumir que todo lo que sientes adentro es una interpretación personal de lo que ocurre afuera según tu propia experiencia y, por lo tanto, sólo la podrás modificar afuera cambiando algo adentro…

Texto original de Miguel Ángel Pérez Ibarra para Emoconciencia

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