La pereza nos impide encontrar la motivación para modificar hábitos negativos que nos roban alegría, entusiasmo y vitalidad. Es el pegamento que nos mantiene inmóviles en esa comodidad incómoda y pegajosa denominada “zona de confort”; nuestra inconsciencia, hace el resto. Y es justo ahí donde se inicia siempre el “círculo vicioso…”

Un hábito negativo puede ser reaccionar violentamente ante una disputa familiar, pero también que percibamos a nuestra pareja con rabia o como a alguien a quién nos hemos acostumbrado y al que ya sólo le vemos defectos. Expectativas negativas, mala planificación, pesimismo, agotamiento físico o exceso de perfeccionismo nos llevan a perder la confianza en nosotros mismos y, por tanto, a evitar arriesgarnos e intentar cosas nuevas.

Divide tus metas en pasos sencillos, alégrate de tu éxito cada vez que obtengas un logro, por pequeño que este sea. Rodéate de gente que te anime y motive a seguir adelante, especialmente cuando las cosas no vayan bien. Pero sobre todo, disfruta de la experiencia del camino, de lo contrario, quizá sea la hora de tomar un nuevo rumbo.

“Nadie se desembaraza de un hábito o de un vicio tirándolo de una vez por la ventana; hay que sacarlo por la escalera, peldaño a peldaño.” Mark Twain

Texto original de Miguel Ángel Pérez Ibarra para Emoconciencia

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