Recién aterrizado en la cuarta década de mi vida, he de decir que cada vez me siento mejor; más seguro, consciente y decidido que nunca por continuar el camino que elegí hace años, el de ayudarme a mí y a otros a tomar conciencia de sus emociones. Sólo miro atrás para darme cuenta de los errores cometidos, entendiendo su única función, la de aprender.

Pido humilde perdón a todas las personas que se sintieron dolidas por mi comportamiento, aunque la realidad es que andaba fustigándome a mí mismo. A las que defraudé, aunque en el fondo me auto engañaba. A las que ofendí, aunque el insultado era yo. Pero especialmente a todas aquellas con las que no fui honesto, era imposible, tampoco lo era conmigo.

En estos meses aprendí tres lecciones que deseo compartirte. 1ª) Amarme y amar a los demás van de la mano, no se puede dar una sin la otra. 2ª) El trabajo interno y la toma de conciencia son la única vía a la verdadera felicidad. 3ª) La realidad es una proyección interior, luego toda situación o persona de este mundo es una potencial maestra, por lo tanto, no existen situaciones “malas”, sólo mal interpretadas. Es momento de cambios, y es que…

“He descubierto que si yo me entusiasmo con la vida, la vida se entusiasma conmigo”. Emoconciencia

Texto original de Miguel Ángel Pérez Ibarra para Emoconciencia

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