Hoy es un día especialmente señalado para regalar, y particularmente bonito para los niños. Pero también es un día para que los adultos nos contagiemos de su gran entusiasmo; de su curiosidad y capacidad para sorprenderse; de sus largas carcajadas por cualquier cosa, o de su afán por enseñar y compartir con familia y amigos la recompensa obtenida por ser buenos.

Nosotros nos podemos obsequiar con darnos cuenta de algo nuevo cada día, con mantenernos en la gratitud del presente, con la paz y el Amor que nos proporciona conectar con nosotros mismos o, con tener siempre objetivos en nuestra vida, como trabajar en lo que nos apasiona para que deje de ser un trabajo, o elaborar un plan que nos permita ayudar a otros a lograrlo.

Pero si hay un regalo que me hace especial ilusión, es que mis amigos, alumnos, lectores y todas esas personas que me apoyan a lo largo del año, sigan incrementando el tamaño de esta gran familia de las emociones y el crecimiento personal. Y me sentiría muy orgulloso de que tú, sigas formando parte de ella, o decidas incorporarte para que sigamos creciendo juntos.

Y es que no hay nada como la familia y su capacidad infinita de dar sin esperar nada a cambio…

Texto original de Miguel Ángel Pérez Ibarra para Emoconciencia

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