Puede que acampar en el desierto de Real de Catorce, México, no represente para ti algo especialmente sugerente, aún cuando sabemos que salir de nuestra habitual zona de confort (esa comodidad incómoda que hablamos desde Emoconciencia), tiene múltiples ventajas. Pero cuando tu intención es conocerte o encontrarte a ti mismo, las apariencias caen como el telón al final de una representación teatral, crees que todo acabó y entonces, aparece la verdad, el intérprete, y con él la posibilidad de descubrirte…

Me parece importante recordar que las expectativas distorsionan tu realidad; cuando esperas algo, tu cerebro filtra información del ambiente buscando aquello que has imaginado, perdiendo así, la parte más importante de la experiencia.

Dicen que estar en el desierto hace que te conozcas mejor, para mí así ha sido, y aunque nada espectacular ocurrió, me encontré con la dicha de la amistad, de la humildad y del compartir de las personas que tuve la suerte de acompañar. Finalmente, el desierto me confirmó lo que ya sabía, que todo es perfecto tal y como es. A él y a ellos ¡GRACIAS!

“Entre vivir y sentirse vivos existe un kilometro de expectativas” Gonzalo Ruiz G.

Texto original de Miguel Ángel Pérez Ibarra para Emoconciencia.

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