Todos tenemos dificultades, y sin embargo distintas personas las afrontan de modos muy diferentes. Algunas le dan demasiada importancia, otras casi ninguna, y otras tantas las valoran con cierta indiferencia, algo tan sutilmente molesto como habitual. El cómo nos lo tomamos, tiene mucho que ver con la actitud, uno de los aspectos de nuestra personalidad tan importante como olvidado.

Soy de los que piensa que todo lo que nos pasa es necesario para nuestro aprendizaje, y con la experiencia, estoy aprendiendo a desapegarme de los resultados, a generar menos expectativas, y a comenzar a afrontar las cosas con más calma y confianza en que todo se dará… Esto no significa dejar las cosas al azar, más bien al contrario, planifico con antelación muchas opciones, a sabiendas de que no todas van a salir como me gustaría. Y aunque así fuera, siempre podré elegir cuales son las que más me pueden interesar…

El “problema” que traen consigo las dificultades, son los posibles conflictos que nos pueden generar. Obviamente porque nosotros lo permitimos con nuestra actitud, a través de la cual les damos cabida. Si practicáramos el hábito de afrontar las dificultades sin juicios, viéndolas como situaciones por resolver, o simplemente aceptando aquello que ocurre, la vida sería mucho más sencilla para todos; porque recuerda, tu actitud y comportamiento afecta a muchas más personas de las que crees, aunque vivas solo.

La buena noticia, como siempre, es que una buena actitud se puede desarrollar, y lo que es mejor, puedes empezar hoy mismo. Si no sabes cómo, pregúntame donde…

Soy de los que piensan que “De todo lo que pasa siempre es lo mejor”, ya que es precisamente “lo que pasa”, justo lo que necesitamos para aprender y crear nuevas formas de relacionarnos con nosotros mismos y con los demás. La vida, en su infinita sabiduría, escoge para nosotros las situaciones y circunstancias más apropiadas para nuestro crecimiento personal, y aunque muchos no lo entiendan ni lo compartan, siempre has tenido las herramientas para afrontarlas. Todo lo demás son creencias limitantes, y no lo son porque yo lo diga, sino porque te hacen sentir mal, y el malestar es el principal y más importante de todos nuestros limitantes…

La actitud con la que afrontas las dificultades determinan su propósito…

Texto original de Miguel Ángel Pérez Ibarra para Emoconciencia

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