El mundo está lleno de buenas personas. Lo sé con seguridad porque tengo la suerte de encontrarme muchas y a menudo. La mejor noticia es que están en todas partes, más allá del lugar donde te encuentres. Y es que en el fondo, todos estamos deseando abrirnos y dar lo mejor de nosotros mismos, mostrar nuestra mejor versión y compartirla con los demás…

La razón por la cual no lo hacemos es el miedo a que nos hagan daño, a ser vulnerables. Quizá por eso esperamos a esa persona especial que nos haga vibrar, sentir seguros y que sea merecedora de lo más valioso que tenemos. Pero ¿qué pasa si eres tú esa persona a la que tu entorno está esperando? Quizá seas ese alguien especial en sus vidas…

Y es que cuando das lo mejor de ti, te conviertes en la llave que abre el corazón de otros. Y entonces, como flores en primavera, las personas con las que contactas comienzan a desplegar sus hojas y a dar su mejor perfume, lo que a su vez inicia nuevas aperturas… Y así sucesivamente, como la onda expansiva en un estanque cuando tiras una piedra.

“Ser mejor cada día y que otros te sigan, eso es fortuna…”

Texto original de Miguel Ángel Pérez Ibarra para Emoconciencia

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