Gandhi escribió: “Y la verdad, es Dios”, y pienso que tenía razón, siempre que somos sinceros nos sentimos muy bien. Es como cuando hablas con un amigo al que le puedes contar todo sin omisiones, tal y como lo sientes; esa es tu verdad en el preciso instante, el único momento en el que eres realmente auténtico. El resto es autoengaño, con sus respectivas consecuencias.

Si prestamos atención a nuestras propias historias personales o a las que les contamos a los demás, tomaremos conciencia de que la mayoría son inventadas, quizá no en lo esencial, pero sí en los detalles que, al fin y al cabo, son los que le otorgan importancia a la historia. Si mientes te sientes mal y si obvias detalles cambias la película y, entonces ¿para qué contarla?

Sin embargo, lo más real en este momento somos tu y yo, en íntima relación; compartiendo palabras, sentimientos y formas de pensar que nos enriquecen mutuamente. Pero si he de exponerte mi verdad, he de decirte que me enamoré de ti hace mucho, de lo que representas y de lo que aprendemos juntos, que siempre es más de lo que imaginamos, brindo por eso…

“Los hechos son muchos, pero la verdad es una.” Rabindranath Tagore

Texto original de Miguel Ángel Pérez Ibarra para Emoconciencia

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