Pienso en la pereza y su influencia como una de las principales lacras de la humanidad. Nos acostumbramos a lo común de la injusticia, y reconocemos estar ciegos y sordos ante el sufrimiento de nuestros congéneres. Y es cierto que poco podemos hacer allá afuera, en el mundo exterior que solemos experimentar, pero ¿podemos hacer algo en nuestro interior?

El gran escritor británico Edmund Burke dijo “Lo único que necesita el mal para triunfar es que los hombres buenos no hagan nada”. Afortunadamente, desde la perspectiva budista o la más reciente filosofía hawaiana del Ho´oponopono, sí que hay mucho que podemos hacer, y lo mejor de todo es que al primero al que beneficias es a ti, pero empezando por los demás…

La idea es que todo lo que percibimos de forma externa, personas y situaciones, son producto de antiguas impresiones que plantamos en nuestra mente de forma consciente o no. Lo cual nos guía hacia dos sencillas prácticas a realizar desde ahora mismo: 1ª) Liberarte del pasado y su influencia. 2ª) Vivir en el presente actuando siempre desde el Amor hacia los demás…

“Para cambiar el mundo no tienes que vencer al mal, sino al niño mimado que llamas pereza”

Texto original de Miguel Ángel Pérez Ibarra para Emoconciencia

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