Hay conceptos que aparentan significar lo mismo, pero que en el fondo son muy diferentes. A diario nos caen aprendizajes de los que sólo prestando atención podemos llegar a entender, y con un poco de humildad, incluso a comprender. Pero integrarlos ya es otra historia, tan fácil como estar presente en tu respiración todo el tiempo, y sin embargo al alcance de tan pocos.

Cuanto más maduras emocionalmente, más cosas entiendes y mayor comprensión alcanzas; pero también te das cuenta de todo lo que te queda por integrar, y que para eso tienes que deshacerte de todo lo que te sobra, de tanto como tenemos, empezando por los deseos básicos, cómo la necesidad de gustar, de que te quieran o el reconocimiento externo.

Me queda tanto por aprender cuando entiendo que acabo de empezar… Y sin embargo, mi entusiasmo va en aumento, pero hacia dentro, sin proyectar casi nada hacia el exterior más allá de la tranquilidad que siento ante la segura llegada a mi destino. Lo que ahora sé, es que para finalizar mi viaje necesitaré de más humildad, de menos pensar y de más sentir.

El sendero del auténtico aprendiz sólo precisa de Amor y humildad por bastones…

Texto original de Miguel Ángel Pérez Ibarra para Emoconciencia

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