En nuestros primeros años de vida, todos teníamos una idea fija en la cabeza, que nuestros padres eran los mejores, los más perfectos y buenos del mundo. La mejor madre y el mejor padre que podía habernos “tocado”. Sin embargo, es posible que algunos de nosotros, ya en la edad adulta, hayamos cambiado nuestra percepción sobre ellos, y pensemos que de pequeños, sólo teníamos una visión infantil y edulcorada de la realidad.

Sin embargo, es bueno recordar que filtramos la realidad en función de cómo nos sentimos cada día, que nuestras creencias limitantes o potenciadoras, son responsables de cómo vemos todo lo externo, el mundo y los seres que lo habitan. Luego es más probable, que la visión distorsionada no sea la de aquellos niños que observaban a sus padres con atención y Amor infinito, sino más bien la actual, la que compara, juzga, y ataca todo lo que no se asemeje a su propio modelo de cómo tienen que ser las cosas.

Cuando hablamos de mejorar a nivel personal, el camino más rápido es trabajar todo lo que nos disgusta de nuestros padres, y te garantizo que hay mucho trabajo por hacer ahí, por muy bien que te lleves con ellos. Esta es una máxima que siempre se cumple, al fin y al cabo, somos el fiel reflejo de nuestros padres. Y lo creamos o no, hemos heredado su genética, su cultura, sus costumbres y hasta sus conflictos emocionales no resueltos.

Somos lo que somos gracias a nuestros progenitores, y si te gusta como eres y la vida que llevas, sentirás gratitud hacia ellos. Y si por el contrario, no te gusta cómo eres ni la vida que tienes, estarás en conflicto hasta que lo entiendas; y en eso, desde Emoconciencia te podemos ayudar. En la actualidad, cuando miro a mis padres, creo poder verlos como lo que son, buenas personas con sus virtudes y defectos, tantos como tú o como yo.

Yo ya entendí, como cuando era muy pequeño, que mis progenitores han sido perfectos para mi, los mejores que podía llegar a tener. Que han sido, son y serán los padres que yo elegí para ser quién soy, los que me han facilitado el aprendizaje que vine a realizar; algo por lo que les estaré eternamente agradecido. Y si tú ya has llegado a la misma conclusión, y tienes la opción de disfrutarlos, te sugiero que aproveches las próximas fiestas para agradecérselo, y si ya se fueron, para recordarlos tal y como se merecen…

Texto original de Miguel Ángel Pérez Ibarra para Emoconciencia


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