A lo largo del tiempo, me he dado cuenta de que gran parte de mi trabajo, es hacer entender a la gente conceptos realmente simples, y que sin embargo, nos han enseñado a vivir como complejos. Muchos piensan que es una guerra perdida, aunque yo no siento que esté luchando. Y si mi labor de hoy ayudara a tan solo una persona a ganar alguna de sus batallas, ya me daría por satisfecho, y eso que ya me haya ocurrido muchas veces. Desde luego, para mi es un auténtico placer ver evolucionar a las personas a las que facilito procesos emocionales. Verlas crecer y transformar situaciones dolorosas en eventos llevaderos, no tiene precio.

Habitualmente, cuando nos sentimos atacados por terceros; cuando las cosas no salen como habíamos planeado; o cuando las personas de nuestro entorno no se comportan como creíamos o esperábamos, nos sentimos mal, lo cual es más o menos normal y lógico. Sin embargo, una vez pasada la tormenta viene la calma, y si dedicaras el tiempo suficiente a analizar las razones de tu malestar, podrías entender y eliminar gran parte del dolor generado. De lo contrario, la acumulación de sensaciones desagradables hará que las próximas y similares circunstancias, te las tomes mucho peor.

A este proceso interno que nos trae situaciones del pasado, para interpretar lo que nos ocurre en el presente, lo llamamos ando al maestro interior. Tan fácil como escribirlo, tan simple como decirlo. Y es que una vez has empezado, ya no puedes parar. Y todo empieza a volverse relativo, lo que te relaja y anima a seguir avanzando. ¿Te gustaría probar?

Texto original de Miguel Ángel Pérez Ibarra para Emoconciencia


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