Ahora, en una calurosa tarde en León, México, reflexiono sobre las situaciones y personas que me voy encontrando y que, aun consciente de su absoluta perfección, en ocasiones me cuesta asimilar. Seguramente lo habrás vivido con familiares o amigos, personas a las que aprecias, que adoptan sin más razones que “porque sí” o “porque no”, actitudes y comportamientos que les perjudican, a menudo implicando a terceros.

Personas que, a pesar de conocer el riesgo e incluso estando ya enfermas, continúan bebiendo alcohol, consumiendo drogas, comiendo grasas, prolongando relaciones tóxicas o adicciones imposibles de mantener; también se pueden negar a ir al médico o a recibir cualquier tipo de ayuda, incluso cuando esta es altruista.

En estos casos, lo único que puedes hacer es aplicar el desapego que, en ningún caso es desinterés, frialdad, aceptación resignada o indiferencia. Más bien se trata de distanciarse, con Amor, de las connotaciones emocionales de las circunstancias que te rodean. Dejar de hacerte responsable de la vida de los demás y de los problemas que no puedes resolver. Sé que esto no es fácil, pero con práctica todo se consigue, yo confío en ti… ????

“El Amor más puro se encuentra donde menos lo esperamos: en el desapego.” Merlín

Texto original de Miguel Ángel Pérez Ibarra para Emoconciencia

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