La mayoría de las personas hemos pasado por situaciones “difíciles”, y algunas las hemos experimentado, y aún seguimos haciéndolo, de una forma especialmente dolorosa. Son las secuelas de una interpretación errónea de lo que realmente vivimos. Experimentar una situación como “dolorosa”, es consecuencia de un juicio y posterior conflicto de nuestra mente, lo cual tiene un efecto devastador en nuestro cuerpo, al que llamamos sufrimiento.

Si en tu mente duele, en tu cuerpo y corazón también. Lo cual nos lleva a una de las bases de la filosofía de Emoconciencia: “Si te desagrada lo que sientes, piensa en otra cosa, deja de creer en lo que crees o deja de apegarte a lo que duele”. El principio “Como es arriba es abajo…” significa muchas cosas; y una de ellas es que si arriba en tu mente hay sufrimiento, abajo en tu cuerpo también, pero si arriba en tu mente hay Amor, abajo en tu cuerpo habrá Paz… Es tan fácil, que sólo los niños que aún “no saben” lo practican y disfrutan.

Dicen que si quieres esconder algo para que nadie lo encuentre, sólo tienes que ponerlo a simple vista, camuflado entre un amasijo de ideas y conceptos tan radicalmente simples, que rara vez le prestarás atención. Y aunque en algún momento alguien lo descubra y te lo enseñe, al tratarse de algo tan sencillo, no será lo suficientemente atractivo para prestarle la atención que merece. Y así discurre nuestra vida, entre miles de conceptos tan complejos como equivocados, los mismos que nos hacen sufrir diariamente.

Y hoy, una vez más, voy a describirte uno de los secretos mejor guardados de la historia del hombre. En cuanto lo leas o escuches, tu ego lo juzgará como algo tan “sencillo y tonto” que es imposible que te pueda ayudar, y quizá lo pasarás de largo como tantas otras cosas; cuando en su práctica se esconde el secreto de la felicidad que, se supone, tanto anhelamos. Y recuerda, fácil no significa inútil, sólo pruébalo y decide…

Puedes elegir entre distintas variantes, que el resultado será el mismo… Pensar en una de las cientos de cosas buenas que ya tienes en tu vida; en alguna situación del pasado que recuerdes con cariño; en una persona o mascota a la que ames; imaginar una situación futura que te haga feliz, sea probable que se cumpla o no; detalla mentalmente como te sentirías en dicha situación, incluso cómo actuarías en ese momento si estuvieras allí en esas circunstancias tan favorables…

Y ahora, independientemente de la opción que hayas elegido, del pensamiento positivo que hayas seleccionado, recordado o imaginado, dime ¿cómo sientes tu cuerpo? Es probable que tengas una agradable sensación, quizá tranquilidad, sosiego o incluso alegría. ¿Y no prefieres sentir eso a lo que normalmente estamos acostumbrados? Pues ya sabes, sólo tienes que repetir esta práctica a menudo, pensar en aquello que te hace sentir bien y no en lo contrario. Es tan sencillo sentirse bien, que probablemente te guste la idea pero acabes olvidándola; eso sí, yo seguiré aquí para recordártela…

Texto original de Miguel Ángel Pérez Ibarra para Emoconciencia

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