Tener una pareja o decidir convivir con ella es una elección importante que no siempre resulta fácil de sobrellevar, significa mucho más que compartir tu tiempo o un techo común. Cuando no estamos bien, tenemos la tendencia de proyectar nuestro malestar hacia las personas que más queremos, y en esos casos la pareja suele ser presa fácil.

Lo cierto es que nada de lo que te genera malestar tiene que ver con quién compartes tu vida, ni siquiera otras personas o situaciones, al fin y al cabo todo lo que sientes es interno, luego tiene sentido pensar que su origen también lo es. De hecho, más del 90% de los conflictos proyectados hacia la pareja son anteriores a la relación.

“Emoconciencia Parejas” ayuda mucho, tanto, que en la mayoría de los casos, dos o tres sesiones conjuntas suelen ser suficientes para recuperar cualquier relación; siempre que haya buena predisposición por ambas partes. Funciona tan bien, que es mejor plantearse previamente si de verdad queremos continuar con esa persona.