Aprender y desaprender, son dos de las palabras más usadas dentro del desarrollo personal. Aprender significa obtener nueva información útil. Desaprender, es dejar de pensar y actuar del mismo modo que en el pasado, cuando las circunstancias eran otras. Así pues, juntas implican crear nuevos hábitos y costumbres en función a nueva información, contextos y personas. En definitiva, adaptarse al momento presente.

Es lógico, ¿cómo podría adaptarme al presente si continúo pensando y actuando igual que en el pasado? La vida es cambio constante, luego ¿cómo pretendo fluir con ella sin cambiar yo? Esto que resulta tan evidente, es la mayor incoherencia del antiguo paradigma, el enfoque en el que somos un rebaño que precisa de un pastor que nos guíe. Nos dicen que aceptemos, pero sólo nos enseñan conformismo y resignación, o lo que es igual, resistencia a todo lo que ocurre, a todo lo que es. Quizá sea el momento de cambiarlo…

Lo primero y mas importante es reconocer cual es nuestro propio enfoque vital. Nuestro enfoque determina la dirección en la que pensamos y actuamos, es nuestra hoja de ruta, y se puede obtener al contestar las conocidas preguntas de ¿quién soy?, ¿de dónde vengo?, ¿para qué estoy aquí?, y ¿a donde voy? Cuyas respuestas predisponen nuestra vida.

La ciencia ha demostrado que no vemos la realidad tal y como es, sino como la interpretamos nosotros. Que las palabras estructuran nuestro pensamiento, y que con ellas no sólo describimos “nuestro mundo”, sino que también lo creamos. Esto nos otorga un poder sin precedentes, pero también una responsabilidad que no todo el mundo está dispuesto a asumir. Por eso todos quieren ser felices, pero pocos están dispuestos a realizar lo necesario para lograrlo.

Cambiar la forma en la que te hablas, modificar las expresiones que usas habitualmente en tus conversaciones, darte cuenta de lo que te disgusta o ya no encaja en tu vida, asumir que eres tú quien interpretas la realidad y no alguien ahí afuera que te juzga y castiga por ello, entender que el pecado está en tu vida porque tú lo admites y lo aceptas, y tomar la responsabilidad de comenzar hoy mismo a cambiar las cosas, adaptándote a la realidad actual que generaste en el pasado, y creando el mañana desde tu presente.

Estas son las directrices o puntos de partida para iniciar nuestro propio “Camino a la Trascendencia”, y aquí me tienes para apoyarte. A continuación te dejo una frase que me viene a la cabeza para animarte a dar tu primer paso:

Tu vida es un milagro, y una de las muchas expresiones de Dios en el mundo” Miguel Ángel Pérez Ibarra

Texto original de Miguel Ángel Pérez Ibarra para Emoconciencia


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