Aunque aún no seas consciente, tienes un gran sueño, uno de los trascendentes, de los que implican a muchas personas. Uno de esos sueños que es más grande que nosotros mismos, de los que dejan huella y un montón de recuerdos incluso mucho tiempo después de habernos ido. Es ese tipo de sueños con el que todos queremos soñar para sentirnos mejor y más conectados. Y soñar, es especialmente importante si llevas mucho tiempo sin saber qué te pasa; si hace demasiado que piensas que no estás bien, que te falta algo, o que el tiempo se te escapa sin ningún sentido.

Si estás en ese punto, quizá sea el momento de cambiar algo, o seguramente varias cosas a la vez. Sin embargo no sabes por donde empezar, posiblemente no tengas objetivos o estos no te ilusionen a dar más pasos. Es muy probable que te parezca complicado incluso tomar pequeñas decisiones, y ya no hablamos de las importantes. Estoy casi seguro que te encantaría generar un cambio, tomar una decisión importante que lo cambiara todo para siempre, que fuera un antes y un después en tu vida. ¿Pero cómo? Te preguntarás… Si ni siquiera tienes motivación para disfrutar del día a día, de todo lo bueno que ya tienes.

Si puedes identificarte con alguna de estas frases, es muy posible que tengas un muy bajo nivel de energía, que te enfades con facilidad, y que en tu cabeza se genere una gran actividad crítica, tanto hacia dentro como hacia fuera. Pero todo esto viene determinado por una falta de “enfoque”.
Tienes que saber que el 90% de tus pensamientos de hoy son idénticos a los de ayer, y que de estos, el 70% tienen connotaciones negativas. Así que ya es hora de cambiar, de dejar atrás la queja y el victimismo para dar un paso adelante, fuera de tu zona de confort. En ese lugar desconocido y emocionante que siempre nos han dicho que es “peligroso”, y que sin embargo es donde discurre la vida, donde las cosas cobran sentido y puedes recuperar todo tu potencial, tus ganas de vivir, y tu motivación para disfrutar de todas las cosas…

La próxima semana seguiré hablándote de esto, pero de momento te puedo adelantar que precisas de más energía, y que haciendo lo mismo de siempre no la vas a conseguir. Mientras encuentras un objetivo o, mejor aún, tu verdadero sueño… Te invito a enfocarte en ti, en todo lo bueno que ya tienes y en lo que puedes comenzar a cambiar; por ejemplo aumentando tu actividad física, alimentándote mejor, o durmiendo más para rendir al máximo. Si decides tomar la decisión, recuerda que la actitud es lo más importante, pero también que no hay actitud sin energía, sé paciente y confía que todo llega, y al final de tu primera meta estaré esperándote.

Porque ya sabes… ¡Yo confío en ti!

Texto original de Miguel Ángel Pérez Ibarra para Emoconciencia

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