Acostumbro a decir que el ego no es muy inteligente, pero sí increíblemente astuto. Es un excelente estratega; aunque es impaciente, no lo demuestra; nos conoce a la perfección y sabe cuando es el momento ideal para manipularnos. También es experto en las artes de la confusión y de la persuasión; con la primera nos debilita energéticamente dejándonos a merced de sus incoherentes argumentos; y con la segunda, nos convence para realizar actos que nos hacen sentir mal, o para que retrasemos los que nos harían sentir bien.

Si me preguntas qué es “Manipular”, lo definiría como: “Que un tercero haga lo que tú quieras, convencido de que es la mejor opción, y además, creyendo que ha sido idea suya”. ¿Te ha gustado? Pues me alegro, porque eso es justo lo que suele lograr el ego con nosotros todos los días. Y lo más curioso, es que estamos tan acostumbrados a que lo haga, que ya ni siquiera nos alarmamos por ello; y eso es lo que significa vivir en automático…

¿Y cómo podemos evitar esta situación? Pues básicamente prestando atención a cómo nos sentimos con cada acción que vamos a emprender, y justo antes de realizarla. Y sí, decirle algo a alguien también es una acción… Y ahora, es cuando llega el momento en que comienzas a pensar que eso es muy difícil, que requiere mucho tiempo, o que sería muy complicado estar todo el tiempo atento a lo que sientes… Sin embargo, tienes que saber que el ego tiene las mismas herramientas que tú, y lo hace siempre y con mucha facilidad…

¿Adivinas como? ¡Practicando! Lleva toda la vida haciéndolo… Pero sobre todo, se ha esforzado mucho para que creas firmemente en que, la idea de hacerlo tú, es misión imposible. Ese es su mayor logro y más importante manipulación, una auténtica obra maestra que nos condena de por vida a sus antojos y cambios de humor, salvo que hagamos algo para evitarlo. Así que tenemos mucha práctica por delante, pero ya sabes, no tengas prisa, al fin y al cabo la paciencia es la ciencia de la Paz, y esa ni siquiera el ego nos la puede arrebatar.

Texto original de Miguel Ángel Pérez Ibarra para Emoconciencia

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