Inicio un nuevo viaje al otro lado del charco, y lo hago con la tranquilidad que me otorga el ocuparme de algo tan sencillo como las tareas que tengo pendientes hoy; así, dejo de lado toda suposición o expectativa de lo que me aguarda; bueno o malo ¿quién sabe…? Esto me hace reflexionar sobre la “suerte”, de la que estoy seguro, todos poseemos de forma ilimitada.

Te preguntarás si hablamos de la buena o de la mala, pero ¿existe esa diferencia? Como todas las palabras y símbolos, la suerte es un concepto subjetivo y, por tanto, con significados muy distintos para según qué personas, todo es una cuestión de perspectiva. Sin entrar en adjetivos o juicios sobre su naturaleza, personalmente tengo mucha suerte, y sé que tú, también…

Cuando deseamos lograr algo de verdad, aparece la posibilidad, cuando nos lo proponemos en serio, generamos una poderosa voluntad, y cuando nos ponemos en acción, es realmente difícil que nos lo impidan. Pero lo mejor de todo, es que si alguna vez me cuesta cumplir con mi objetivo, tengo la certeza y la seguridad de contar contigo, y eso sí que es una gran suerte.

“La suerte está en tu mente; si crees que la tienes mala la tendrás, si crees que la tienes buena eso mismo atraerás.”

Texto original de Miguel Ángel Pérez Ibarra para Emoconciencia

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