El éxito es tan subjetivo como lo es el fracaso, pero por lo general nos cuesta más percibir el primero que el segundo. Puede que sea por la educación recibida, nuestra necesidad de reconocimiento, o una excesiva búsqueda de la perfección, pero el caso es que rara vez nos sentimos exitosos, especialmente cuando tenemos la necesidad de que nos lo digan otros.

Es curioso que a muchas personas les cueste responder la pregunta ¿qué tendrías que tener o conseguir para pensar que eres exitoso? Y digo pensar, porque es absolutamente necesario que tengamos claro qué nos vamos a decir a nosotros mismos cuando hayamos logrado algo que nos haga sentir como personas triunfadoras, con éxito. Así podremos reconocerlo…

Te propongo que apuntes tu propia definición de éxito y que la compares con la que tienen las personas de tu entorno. Posiblemente te sorprendas de que, para muchos, tú ya eres exitoso, a pesar de que no te lo hayas dicho nunca. También puede ocurrir que otros a los que juzgabas como perezosos, no hacían más porque ya habían alcanzado la meta que se habían propuesto.

“Y es que éxito y fracaso son conceptos subjetivos, así que antes de juzgar define muy bien qué significa para ti cada uno de ellos…”

Texto original de Miguel Ángel Pérez Ibarra para Emoconciencia

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