El concepto budista de “Vacuidad” o “Potencial Escondido” de todas las cosas suele ser difícil de comprender para muchos de nosotros, seguramente porque es radicalmente simple. Viene a decir que nada es bueno o malo en sí mismo; sólo lo es cuando alguien lo juzga en un sentido u otro, y sólo afecta a la persona que emite el juicio…

Por ejemplo, una decisión o acción no tiene ningún valor, salvo si el resultado o efecto de la misma es juzgado por las personas implicadas; para unos será bueno y para otros no; y ese es su “Potencial Escondido”, el valor que se le otorga. Lo fantástico de esta enseñanza es que, incluso en el peor de los desastres, hay un maravilloso y positivo “Potencial Escondido”, sólo hay que descubrirlo…

Si no lo hiciste ya, tienes que volver a valorar lo ocurrido. De lo contrario, seguirás cultivando el hábito de intentar olvidar situaciones del pasado que te hacen sentir mal, en lugar de modificar los juicios que emitiste hacia ellas. Lo más curioso, es que lo haces para evitar conectar con las sensaciones desagradables que tú mismo creaste al juzgar dichas situaciones.

“Revisa todos los juicios que realizaste, y descubrirás el perfecto y maravilloso “potencial escondido” de todas las personas y cosas”

Texto original de Miguel Ángel Pérez Ibarra para Emoconciencia

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