Comer, beber, divertirse, compartir, conversar, sonreír, disfrutar, amar y ser amado; no importa en qué parte del mundo naciste o donde te encuentres ahora, todos tenemos las mismas necesidades. Lo que muchas veces se nos olvida, es que todas tienen que ver con el Amor. Porque el acto de entregar o entregarse te hace sentir bien, pero no de cualquier forma

Probablemente te habrás dado cuenta lo fácil que puede resultar ofrecer consejos o recomendaciones a terceros, lo sencillo que se ve todo desde afuera. Tanto, que a veces sentimos rabia de continuar viendo sufrir a esa persona a la que queremos ayudar. Y pensamos ¿cómo no se da cuenta? ¿A qué espera para cambiar lo que parece tan evidente?

Quizá estés pasando por alto un detalle importante, y es que cuando generas una resistencia hacia una situación en la que te implicas, pasas a formar parte del problema en lugar de ser parte de la solución. Y es que deseamos ayudar, pero no es tanto lo que haces sino desde donde lo haces y el cómo. Finalmente, el mejor consejo es el que no se da, pero se demuestra.

“Sé tú el ejemplo que quieres ver en el mundo” Ghandi

Texto original de Miguel Ángel Pérez Ibarra para Emoconciencia

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