Qué maravilla es levantarse por la mañana de buen humor y sonriente, percibir las situaciones mucho mejor de cómo lo hacemos habitualmente, saludar a la gente con confianza y entusiasmo, afrontar el día con la máxima energía y, sobre todo, mantener y transmitir esa actitud que realmente marca la diferencia entre unas personas y otras. Cuando te sientes así, el mundo cambia de color, se abre un espacio de posibilidades que como dicen los místicos, es el origen de una infinita potencialidad.

Cuando te levantas alegre, los problemas, conflictos y preocupaciones se desdibujan, dando lugar a pensamientos agradables, que casi siempre tienen que ver con el día que nos ocupa, que generan luz y espacio donde suele haber vacío y sombras. Qué maravilla ser consciente de todo lo bueno que tenemos de forma espontánea, especialmente cuando lo demostramos con gratitud y cariño.

Y sin pecar de excesivo optimismo, todo ello está al alcance de cualquiera de nosotros, sólo que hay que trabajárselo un poquito, como suelo decir, hay que querer y buscarlo… Y no te voy a decir que es algo fácil, ni difícil, tan sólo es una cuestión de práctica. A continuación te cuento un par de ideas que pueden serte de utilidad si de verdad, cada día quieres tener más oportunidades de levantarte con mayor alegría. Como si de lotería se tratara, si no compras es imposible que te toque.

La primera acción que siempre funciona es sonreír, aunque sea “artificialmente”, es decir, dibuja al menos una media sonrisa en tu cara, el objetivo es “engañar” a la mente y que produzca así más endorfinas (opiáceos de origen natural que produce el cerebro). Esta, que puede parecer una práctica simple y un poco absurda, es mucho más potente de lo que crees. Seguro que te ayuda conocer la existencia de una patología conocida como “Síndrome Moebius”, la cual causa una disfunción muscular que impide al rostro expresar emociones, y como consecuencia, en poco tiempo el sujeto deja de sentirlas. Obviamente al contrario, con la sonrisa, ocurre exactamente lo mismo… ????

Otra gran práctica es, justo antes del ejercicio anterior, respirar de quince a veinte veces inhalando y exhalando lenta y muy profundamente (como exagerando el sonido), y preferentemente sin pausas, o dicho de otro modo, no dejar ni un segundo entre la inspiración y la espiración. Cuando hayas terminado, muy posiblemente sentirás un pequeño mareo que entra dentro de la normalidad, y a continuación ya sabes… ¡Sonríe!

Confío en que la práctica de estos sencillos y saludables hábitos influyan positivamente en tu bienestar y logres aumentar la cantidad de días geniales en tu vida. Recuerda que, al fin y al cabo, todo es una cuestión de enfoque, y que simplemente por tener la alegría en mente, todo empieza a parecerte mucho mejor…

Texto original de Miguel Ángel Pérez Ibarra para Emoconciencia

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

CAPTCHA


Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Ir arriba