Preguntas y Respuestas

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Dudas

Aunque habitualmente se realiza sobre una camilla, no es un masaje como tal, el contacto que se produce, aunque no imprescindible, mejora la atención del individuo en el proceso así como el efecto de liberación del tejido, para ello se utilizan técnicas de liberación miofascial. Pero si trabaja con las emociones, el terapeuta será psicólogo ¿no? Bueno, no necesariamente, aunque Emoconciencia sería un fantástico complemento en la labor de estos profesionales. Los psicólogos realizan un trabajo importante y muchas veces, poco valorado en nuestra sociedad, y obviamente trabajan con las emociones como parte inseparable de la psique. Pero hay una diferencia importante, dentro de sus funciones está la de diagnosticar y, Emoconciencia, ni lo hace ni lo pretende. Simplemente trabaja a través de las sensaciones cenestésicas o síntomas que se producen en el individuo, saltándose el proceso de elaboración psicológico de las emociones. Lo que mejor hace Emoconciencia es tratar síntomas y estos pueden ser físicos o vivenciales, cuando estos se eliminan o minimizan, la forma de sentir el dolor o de percibir un conflicto se modifica sensiblemente. Con esto quiero expresar que no es imprescindible un diálogo dirigido para la localización o resolución de un problema, un simple malestar es una magnífica puerta de entrada a nuestro subconsciente. Una vez realizada la terapia, es el propio individuo el que llega a conclusiones favorables y liberadoras. La solución a un problema siempre está dentro de quién lo plantea…
Bueno, no necesariamente, aunque Emoconciencia sería un fantástico complemento en la labor de estos profesionales. Los psicólogos realizan un trabajo importante y muchas veces, poco valorado en nuestra sociedad, y obviamente trabajan con las emociones como parte inseparable de la psique. Pero hay una diferencia importante, dentro de sus funciones está la de diagnosticar y, Emoconciencia, ni lo hace ni lo pretende. Simplemente trabaja a través de las sensaciones cenestésicas o síntomas que se producen en el individuo, saltándose el proceso de elaboración psicológico de las emociones. Lo que mejor hace Emoconciencia es tratar síntomas y estos pueden ser físicos o vivenciales, cuando estos se eliminan o minimizan, la forma de sentir el dolor o de percibir un conflicto se modifica sensiblemente. Con esto quiero expresar que no es imprescindible un diálogo dirigido para la localización o resolución de un problema, un simple malestar es una magnífica puerta de entrada a nuestro subconsciente. Una vez realizada la terapia, es el propio individuo el que llega a conclusiones favorables y liberadoras. La solución a un problema siempre está dentro de quién lo plantea…
Como he comentado anteriormente no es necesario tocar al paciente para tratarlo, de hecho se pueden realizar terapias incluso vía telefónica, sin embargo, sabemos que el contacto humano mejora y acelera la mayoría de las terapias y Emoconciencia no es una excepción. En cuanto al tema del contacto físico, suele ser un síntoma tratable, precisamente la fobia te está indicando que existe un bloqueo en esa zona concreta y, como he comentado, no haría falta tocarla para trabajarla.
Emoconciencia no es Reiki, imposición de manos ni cualquier otro tipo de terapia energética, aunque cualquiera de ellas se podría aplicar al mismo tiempo sin problemas. Lógicamente todo contacto intencional conlleva un intercambio energético pero, lo realmente importante, es la presencia terapéutica, es decir, la atención consciente del terapeuta hacia su cliente. En realidad, la idea no es meter energía del exterior en el cuerpo para que este la utilice donde crea conveniente, si no que sea el propio cuerpo del individuo el que devuelva a su flujo natural la que tiene bloqueada. Muchas veces las sensaciones son parecidas a cuando nos tratamos con algunas de estas técnicas energéticas, pero con una diferencia, y es que los resultados suelen ser permanentes, no temporales.
Emoconciencia está indicada para cualquier dolor, independientemente del lugar donde lo sientas, aunque funciona especialmente bien con el de tipo crónico.
En realidad mucho, en Osteopatía Visceral se trabaja desde y con los órganos para mejorar el funcionamiento de los mismos, corregir algunas de sus disfunciones e incluso eliminar dolores reflejos, a veces en zonas distantes. Emoconciencia no necesita de la Osteopatía para funcionar, sin embargo, se enriquece de cualquier conocimiento que tengamos y puede hacer uso de él cuando el terapeuta lo considera oportuno. Por otro lado, la medicina tradicional china (MTC) viene relacionando los órganos del cuerpo con el estado emocional del individuo desde hace miles de años, algunas conexiones clásicas son el Hígado con la ira o el Riñón con el miedo, aunque no son excluyentes de otras emociones sinérgicas.
De forma muy importante. Varios estudios afirman que hasta un 70% del umbral del dolor es modificable según el estado emocional presente en un momento dado. Dicho estado no está asociado a una sola experiencia, sino a un conjunto sustentado por la misma emoción que nos esté afectando de forma consciente o no.
Emoconciencia parte de la idea de que todas las dolencias o patologías tienen un componente emocional o psicosomático, y que este produce un bloqueo energético que puede llevar al cuerpo o a la mente a una disfunción. Este hecho, puede producirse de dos maneras, a través de una experiencia “traumática” del pasado o por un patrón de comportamiento que nos hace sentir mal y que, aún así, lo repetimos una y otra vez, a veces, de forma no consciente. Volviendo a la pregunta original; cuando trabajamos una emoción, si esta procede de un antiguo trauma, es muy complicado que vuelva a darse, sin embargo, cuando hablamos de un patrón de comportamiento reincidente a cargo del individuo, es parte importante de la terapia hacerse consciente del mismo y modificarlo.
Las personas sensibles tienen más facilidad para conectarse con sus emociones y suelen estar más predispuestas a la terapia y sus beneficios, sin embargo, también son más susceptibles de haber generado un mayor número de conflictos. En las personas menos acostumbradas a trabajar con sus sentimientos, el trabajo de acompañamiento del terapeuta cobra un especial protagonismo, pero la efectividad es la misma en todos los casos. En cualquier caso, la simplicidad de la técnica hace que la inmensa mayoría de las personas puedan beneficiarse de Emoconciencia, solo es necesaria una predisposición positiva a estar bien. Es el individuo el que sana, el terapeuta sólo actúa como facilitador del proceso.
Las emociones por sí solas no provocan enfermedades, solo síntomas (una vez se han somatizado). El problema viene cuando estos síntomas son obviados durante largos periodos de tiempo debilitando al cuerpo paulatinamente y desequilibrándolo a nivel energético. En cualquier caso, las enfermedades suelen ser multifactoriales, es decir, tienen que darse distintas circunstancias para que se desencadenen.

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