Preguntas y Respuestas

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Es una poderosa técnica de liberación emocional que ayuda a mejorar prácticamente cualquier síntoma o patología, tanto en el ámbito físico como en el psicológico y emocional. Sus ventajas con respecto a otras técnicas es su sencillez de aplicación, una increíble capacidad para acceder a la mente no-consciente del paciente y su facilidad para generar sinergias con cualquier otra herramienta terapéutica.

Aunque suele realizarse sobre una camilla y se aplica en sinergia con técnicas miofasciales, no se trata de un masaje al uso.  El contacto que se produce, aunque no imprescindible, mejora la atención del facilitador y el cliente en el proceso y en el efecto de liberación de los tejidos.

Cuando un facilitador está aprendiendo a usar la técnica, se le recomienda aplicar un suave contacto con el cuerpo, también en los casos que tratamos problemas físicos, por ejemplo en fisioterapia u osteopatía. Sin embargo no es obligatorio y, de hecho, cuando te formas en los niveles más avanzados puedes llegar a realizar sesiones telefónicas con resultados increíbles.

Todo contacto intencional conlleva un intercambio energético, pero lo realmente importante en Emoconciencia es el estado de presencia o atención consciente del facilitador. A diferencia de las técnicas energéticas, Emoconciencia no pretende aportar energía externa, lo que hace es liberar la que está bloqueada en el cuerpo, devolviéndole su flujo natural al organismo.

Emoconciencia está especialmente indicada para reducir o eliminar cualquier tipo de molestia o dolor físico, independientemente del lugar donde se encuentre, especialmente si es crónico.

A través de un protocolo básico de preguntas y respuestas, conectamos con la mente no-consciente de la persona para obtener información útil sobre el origen emocional del síntoma o conflicto. El consultante se mantiene consciente en todo momento y el facilitador solo aporta lo necesario para que este pueda liberar y entender una situación específica. Cómodo, rápido y eficaz.

No necesariamente. Aunque los psicólogos trabajan con ellas como parte inseparable de la psique, las emociones están implicadas en todos los procesos de una persona. Así pues, la fisioterapia, la psicología, la osteopatía, homeopatía, el masaje, el coaching y cualquier otro tipo de terapeuta o facilitador puede beneficiarse del trabajo con las emociones.

Es importante aclarar que entre las funciones de los psicólogos está la de diagnosticar, y un facilitador de la Técnica Emoconciencia nunca lo hace, salvo que posea otra titulación que se lo permita.

Todo síntoma está asociado a un bloqueo energético originado en un conflicto emocional. En ocasiones, los síntomas están relacionados con una experiencia “traumática” que, al trabajarla, disuelve el síntoma para siempre. Sin embargo, a menudo los síntomas también están asociados a patrones de conducta (hábitos) de los cuales no somos conscientes.

Entonces, si el origen está relacionado a un antiguo trauma y lo trabajamos, es muy complicado que el síntoma vuelva a darse. Si por el contrario, también está asociado a un patrón de conducta, es parte importante del proceso hacerse consciente del mismo y modificarlo.

Hay quienes tienen una mayor facilidad para conectar con sus emociones, sin embargo, para un facilitador experimentado es más importante la predisposición que la sensibilidad.

Para los menos habituados a trabajar con sentimientos, el acompañamiento del facilitador cobra una mayor importancia. Aunque la efectividad es la misma en todos los casos, una buena predisposición del interesado acelera los procesos.

La técnica es tan simple y efectiva que más del 90% de los interesados se benefician de Emoconciencia desde la primera sesión. Finalmente, es el individuo el que tiene que sanar, el facilitador sólo le acompaña en su proceso.

Sí, y son los responsables de las enfermedades psicosomáticas, de la mayor parte del dolor que sentimos y de los síntomas psicológicos más extendidos como el estrés o la ansiedad.

Las emociones no son el enemigo ni provocan enfermedades por sí mismas. El problema es que las ignoramos constantemente evitando su expresión, y es entonces cuando se bloquean en el cuerpo creando los somáticos.

Cuando obviamos los síntomas durante largos periodos de tiempo, el cuerpo acaba debilitándose y la enfermedad aparece.

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